Santa Ana, cantón número 9 de la provincia de San José

celebra 110 años de cantonato.

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Con motivo de la celebración del 110 aniversario del cantonato de Santa Ana, la Iglesia Católica, como "institución" humana y divina que vive y peregrina en esta porción del territorio nacional, se une a esta celebración rogando a Dios todo poderoso para que siga bendiciendo abundantemente esta tierra bendita, habitada por gente humilde, trabajadora y creyente.

El católico, aunque llamado a vivir en el mundo "sin ser del mundo" y a poner su mirada en la Patria Celeste, no puede ser ajeno a las realidades del mundo en que vive, sino que está llamado a iluminarlas mediante los postulados de la Revelación, para que ya desde ahora se vaya manifestando la justicia y la paz propias de Reino de los Cielos.

Como lo dice el documento conclusivo de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, Brasil en el año 2007: "que nuestros pueblos tengan vida en Cristo y vida en abundancia", porque ciertamente un BUEN CRISTIANO será siempre un BUEN CIUDADANO, ya que sabiamente sabrá darle "a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César". 

Lea el poema escrito por el Diácono Henry Noé Montero, para la celebración de este 110 aniversario.

 

Valle del Sol

Autoría del Diácono Henry Noé Montero

Viento incesante cual latir de un corazón inquieto.

Radiantes rallos del sol que abrazan la tierra y el alma.  

Veredas que suben y bajan desde las montañas

hacen pensar que todavía queda mucho por andar.

 

Y; entonces me pregunto:

¿Quién le dio vida y consistencia arcillosa a esta tu tierra?

¿Quién dedicó su ingenio para modelar tus bellas montañas?

¿A quién se le ocurrió te atravesara un “Rio de Oro”

Y hacer que de tus entrañas brotase una fuente de salitre…

 

No guardes silencio, “Tierra del Sol”

Revela tus misterios a Este;

que ha sido hecho de tu misma arcilla.

Déjalo conocer tu tristeza, tu dolor, tu ira, tu muerte…

Pero también, tu alegría, tu esperanza, tus ilusiones, tu primavera…

 

Quizá con ello tome conciencia,

de que tu tristeza, tu dolor, tu ira, tu muerte,

ha de ser también la suya.

Y que tu alegría, esperanza, ilusiones,

primavera también son las suyas.

Quizás pueda reconocer que en algún modo,

que existen vínculos que le unen a Ti.

Entonces tendrá que detenerse en su afán de herirte.

De envenenar tus afluentes de agua,

por su ambición desmedida.

De desnudar tu cuerpo del forraje de los árboles,

por su afán de dinero.

De ensuciar tu cara con toda clase de desechos,

a causa de su indiferencia…

Yo sé muy bien que no eres perfecta, Tierra del Sol…

Y por ello alguna vez has actuado con enojo

enviando con furia sobre Él a tus dos grandes gladiadores,

el Chitaría y el Tapesco,  

con sus avalanchas de lodo cargadas de veraz advertencia…

Pero también comprendo, que cuando una madre castiga

lo hace para corregir la mala conducta de su hijo…

Para hacerle ver el daño que está causando.

Para detenerlo antes de que sea demasiado tarde.

 

Y; que has hecho Tú, Homo Sapiens… hombre de arcilla…

Es cierto que tu cuerpo tiene hálito de vida y ya no está encorvado, pero lo sigue estando tu intelecto,

eso lo pone de manifiesto tu comportamiento…

 

Te has vuelto capas de tanto,

que a fin de cuenta no eres capaz de lo elemental….

Pues mientras te afanas por construir un mundo ideal

dejas que el mundo real se haga pedazos… 

 

Quizás ha llegado el momento de permitir

que se enderece tu intelecto,

y La Luz alumbre la oscuridad de tu alma,

para que puedas tomar conciencia de tu responsabilidad

ante esta “Tierra del sol” que anhela un nuevo “hágase”…

 

Es cierto; aún queda mucho por andar,

pues no llegamos aún a conseguir aquella armonía primigenia.

Y mientras vamos caminando bajo este sol ardiente

solo nos queda el consuelo de saber, que existe otro

Valle paradisiaco y otro Sol que jamás se apagará…

 

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